¿Qué es la madera tratada en autoclave?

La madera, como elemento vivo, es susceptible de ser atacada por elementos xilófagos que la deterioran hasta hacer perder su función ya sea estética o estructural.

Para evitar este extremo y prolongar la vida útil de la madera, conviene tratarla siempre en función de la ubicación en la que se encuentre.

Las clases de uso son un concepto definido por las normas para valorar el riesgo de ataque de agentes xilófagos, en función del lugar donde se va a instalar la madera. 

La referencia principal es la UNE-EN 335:2013, norma vigente que define las clases de uso de la madera. También se puede consultar el CTE DB-SE-Madera, donde se recoge la clasificación y, además, los niveles de penetración asociados a cada clase.

  • Clase de uso 1: El elemento está bajo cubierta protegido de la intemperie y no está expuesto a la humedad: parquets, puertas de interior, etc.
  • Clase de uso 2: El elemento está bajo cubierta y protegido de la intemperie pero ocasionalmente se puede alcanzar una humedad ambiental elevada: cubiertas, estructura de una piscina cubierta, etc.
  • Clase de uso 3: El elemento se encuentra al descubierto, no está en contacto con el suelo y está sometido a una humidificación frecuente: carpintería de exterior, puentes, etc.
  • Clase de uso 4: El elemento se encuentra a la intemperie en contacto con el suelo o con agua dulce y sometido a alto grado de humedad: postes, vallas, etc.
  • Clase de uso 5: El elemento está permanentemente en contacto con el agua salada: embarcaderos, etc.

Tratamiento en autoclave
Clase de uso IV

La madera tratada en autoclave Clase de Uso IV está destinada a aplicaciones exteriores en las que el elemento puede estar en contacto directo con el suelo y/o con agua dulce, y sometido a una humedad permanente o frecuente.

Mediante un proceso de vacío y presión, el producto protector penetra profundamente en la madera, proporcionando una protección eficaz frente a los agentes biológicos que pueden deteriorarla y prolongando su vida útil.

Este tratamiento se realiza con sales de cobre, que aportan inicialmente a la madera una característica tonalidad verdosa. Con el paso del tiempo, esta tonalidad puede disminuir progresivamente a nivel visual debido a la acción de la intemperie, sin que ello implique una pérdida de la protección ni de las propiedades estructurales de la madera.

Ideal para: elementos estructurales exteriores, postes, tarimas, pasarelas, puentes, vallados y otras aplicaciones sometidas a condiciones de humedad elevada o permanente.

Tratamiento en autoclave
Clase de uso III incoloro

La madera tratada en autoclave Clase de Uso III está especialmente indicada para aplicaciones exteriores en las que la madera está expuesta a la intemperie y a una humidificación frecuente, pero sin contacto directo con el suelo ni con agua dulce.

Mediante un proceso de pulverización, el producto impregna profundamente la madera, mejorando su durabilidad y protección frente a los agentes biológicos que pueden deteriorarla.

El tratamiento incoloro permite mantener la apariencia natural de la madera, combinando protección y estética para proyectos de exterior.

Ideal para: carpintería exterior, revestimientos, estructuras, pérgolas, mobiliario y otros elementos expuestos a la intemperie.

La idea es que ambos tratamientos queden claramente diferenciados y sean fácilmente identificables para el usuario dentro de la página.

Autoclave con sales de cobre

El tratamiento en autoclave realizado en Tractia garantiza una protección de la madera para clase de riesgo 4, con el objetivo de prolongar la vida de la misma frente a ataques de xilófagos. El método de tratamiento Bethell logra una máxima impregnación de la madera por medio de un ciclo de Vacío-Presión-Vacío, y usando como producto protector sales hidrosolubles de cobre libres de arsénico y cromo, inscritas en el Registro Oficial de Plaguicidas del Ministerio de Sanidad y Consumo.

  • Vacío inicial: se extrae la máxima cantidad posible de aire almacenado en la células de los tejidos de la madera.
  • Presión: Tras el llenado del autoclave con el producto preservante, la aplicación de presión introduce las sales de cobre en las células a las que se les ha sacado el aire anteriormente.
  • Vacío final: limpia las caras de la madera de restos de producto que no se haya fijado a la madera.


Con ello, la madera queda protegida para soportar las condiciones más adversas cuando está instalada en el exterior y en contacto directo con el suelo o incluso el agua dulce. Tractia ofrece una garantía de 10 años frente al ataque de insectos xilófagos y hongos de pudrición.

Fondo protector incoloro

Para elementos de madera situados en interiores o en lugares donde no hay grandes concentraciones de humedad, damos la opción de aplicar un fondo protector incoloro con todas las garantías, hasta para una clase de uso 3.

Al ser incoloro, la madera mantiene su aspecto original, permitiendo en cualquier caso la aplicación de un lasur superficial para obtener otra tonalidad deseada.